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Lisencefalia en perros


La lisencefalia es un trastorno cerebral poco común en el que una parte del cerebro no alcanza el tamaño y la forma adecuados. Tampoco desarrolla las arrugas que son evidentes en el cerebro de un perro normal a medida que crece y aprende. El cerebro es la parte del cerebro afectada por este trastorno con las células de la corteza cerebral creciendo de forma anómala.

Los síntomas de la lisencefalia

Durante el primer año de vida del perro, se detectan comportamientos extraños y se encienden y apagan la agresión. El perro afectado gruñe ante amenazas inexistentes, se confunde fácilmente, es hiperactivo y deprimido al mismo tiempo. El andar del animal es normal, pero cuando corre, muestra un andar claramente descoordinado. El perro puede tener problemas de visión y convulsiones, así como alteraciones de la motricidad y retraso mental, lo que provoca dificultades al adiestrar al perro.

Tratamientos para perros con lisencefalia

No existe cura para esta afección y el tratamiento cubre solo un aspecto de la enfermedad. Se administran medicamentos anticonvulsivos para controlar las convulsiones, pero los otros síntomas persisten. La principal "cura" para la lisencefalia es la prevención. Los perros con esta afección no deben criarse. Los perros ciegos por esta enfermedad deben mantenerse donde no se encuentren con muchos objetos y no deben ser trasladados a lugares desconocidos.

Perros que son los más afectados

La lisencefalia es una afección poco común, pero se puede encontrar en casi cualquier raza de perro. Sin embargo, hay algunas razas de perros que parecen ser más propensas a desarrollar esta enfermedad. Los apsos de Lhasa, los fox terriers de pelo duro, los setters irlandeses y los samoyedos están incluidos en esa categoría. Cuando se crían estos perros en particular, el criador debe ser plenamente consciente de los antecedentes familiares y la salud personal de cada animal de cría antes de que comience la cría.

Diagnóstico de lisencefalia

Los síntomas comienzan alrededor de las siete semanas de edad en los cachorros que presentan cráneos braquicefálicos anormales. Esto significa que sus rostros se acortan, pero no están sincronizados con la raza. Sin embargo, tenga en cuenta que si un perro tiene rasgos faciales más cortos, eso no significa que tenga lisencefalia. Cuando es un cachorro, el perro muestra menos síntomas y parece casi normal, pero a medida que crece, los síntomas se vuelven más evidentes. Su capacidad de aprendizaje se deteriora y desarrolla problemas de comportamiento y control motor deficiente.


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